
Ciudad de México. La prevención del fraude digital requiere una estrategia que combine tecnología,regulación,alfabetización digital y colaboración entre autoridades,empresas y usuarios. En el marco de México Digital Summit 2026,expertos en la materia coincidieron en que no existe una solución única para un problema que atraviesa a todo el ecosistema digital pero “la primera medida es hacer algo al respecto”.
Paola Vélez Marroquín,comisionada de la Comisión de Regulación de las Comunicaciones de Colombia,señaló que la autenticidad y la trazabilidad de las comunicaciones son dos variables centrales para prevenir el fraude. En ese sentido,destacó la importancia de mecanismos como el sender ID,que permite controlar la trazabilidad de los mensajes,y los validadores. La funcionaria también defendió una regulación basada en evidencia para determinar qué medidas son realmente efectivas y evitar políticas que puedan generar efectos no deseados.
Según cifras de la autoridad colombiana,más de 252 millones de pesos al día se reclaman en Colombia por fraudes que llegan a través de llamadas y mensajes de texto.
Tania Villa,comisionada de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones de México (CRT),advirtió que las llamadas telefónicas,los SMS y las aplicaciones de mensajería son las principales vías mediante las cuales los mexicanos están expuestos a estafas. La funcionaria remarcó que algunas medidas aplicadas en otros mercados,como la numeración específica para identificar llamadas,tuvieron que ser revertidas por sus efectos sobre la capacidad de las empresas para comunicarse con sus clientes. Frente a este escenario,planteó la necesidad de una estrategia de corto y mediano plazo que combine medidas técnicas,educativas y acciones coordinadas entre distintas autoridades.
Desde el ámbito académico,Clara Luz Álvarez,investigadora de la Universidad Panamericana,puso el foco en la alfabetización y las competencias digitales. Señaló que persisten prácticas deficientes entre los usuarios,como el uso de contraseñas poco seguras o la baja adopción de mecanismos de autenticación,y destacó que los riesgos varían según los grupos etarios. Para la especialista,también existe una falta de conciencia sobre el valor de los datos personales, por lo que la prevención debe involucrar a autoridades,ciudadanía,empresas,medios y academia,además de apoyarse en investigación aplicada y evidencia para medir qué medidas funcionan.
En su turno,Christiams Valle,director de Desarrollo de Negocios Latam de The Campaign Registry,destacó el papel del SMS como herramienta de inclusión financiera y comunicación entre empresas y usuarios,pero advirtió sobre el anonimato de determinados actores como uno de los problemas centrales del fraude digital. Planteó la necesidad de avanzar hacia una mayor simetría regulatoria,interoperabilidad y una respuesta coordinada del ecosistema,además de permitir que los usuarios conozcan las herramientas disponibles para protegerse. A su juicio,la prevención debe anticiparse al fraude y no limitarse a reaccionar después de que ocurre: “El fraudulento hace fraude porque puede”.
Al momento de las conclusiones y bajo la moderación de Fabiola Peña,gerente Regional de México y América Latina de la ALAI,los oradores insistieron en que el fraude digital es un problema que no puede resolverse desde un solo sector ni mediante una única herramienta. La colaboración aparece como un elemento central al tiempo que el mayor desafío es pasar de medidas aisladas y reactivas a un ecosistema capaz de detectar y prevenir el fraude antes de que llegue al usuario.
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